martes, 9 de enero de 2007
jueves, 4 de enero de 2007
dogma y paradigma

No existe ni UNA realidad ni UNA verdad. No sólo las religiones son las que se basan en dogmas. En ciencias sociales se usa, para entender este tema de la plurirrelidad, y aún reconociéndolo, poder trabajar, el concepto de "paradigma".
Cada paradigma es un marco de teorías, o, si se quiere, una visión particular de cómo funciona el mundo, y desde la cual se entiende determinada afirmación o análisis, que no necesariamente funciona visto con los lentes de otro paradigma.
Cada paradigma tiene sus propios postulados, o dogmas, en los que se basan como piso para, desde ahí, observar y analizar la "realidad".
Este piso es necesario crearlo, precisamente porque no existe UNA realidad, o, si lo prefieren, no podemos ponernos de acuerdo sobre cuál es, y por lo tanto no nos es posible apoyarnos en ella.
Por ejemplo, un dogma del paradigma marxista sería que la materia determina al hombre y la sociedad, y por eso todo se explica en función de quién la posee. En cambio para el idealismo alemán son las ideas las que determinan la realidad del hombre, y todo se explica a partir de lo que el hombre piense.
Con las ciencias llamadas "exactas" ocurre exactamente lo mismo: los científicos se apoyan en modelos y en hipótesis para poder trabajar; en la medida en que los resultados de sus trabajos basados en los mismos dogmas coincidan o calcen unos con otros, tal dogma se entenderá como "comprobado" y asumido como cierto.
Con las ciencias llamadas "exactas" ocurre exactamente lo mismo: los científicos se apoyan en modelos y en hipótesis para poder trabajar; en la medida en que los resultados de sus trabajos basados en los mismos dogmas coincidan o calcen unos con otros, tal dogma se entenderá como "comprobado" y asumido como cierto.
Pero... quién ha visto alguna vez un átomo? sólo asumimos que el modelo de él que nos mostraron en el colegio es una descripción correcta de la REALIDAD, porque calza con los cálculos científicos que se basan en él. Pero no tenemos una realidad tangible con la que compararlo (por el momento).
Por eso en cálculo muchos ejercicios comienzan con la afirmación "SEA" tal o cual cosa... es decir: "asumamos que lo que dice luego de "sea" es verdad y calculemos a partir de eso".
La gracia de todo esto, o sea, de aplicar esta visión de plurirrealidad al resto de la vida, que dicho sea de paso, es el paradigma escogido por mí para explicar la realidad, y por lo tanto no pretendo convencer a nadie de que es La VERDAD, es que me permite ver las acciones de los demás como inscritas dentro de su propio paradigma, y no juzgarlas desde mi realidad particular como buenas/correctas o malas/incorrectas. Simplemente son.
Eso, por supuesto, cuando me acuerdo, porque es difícil sacudirse de encima la costumbre del paradigma impuesto a nosotros por la sociedad en que nos tocó vivir. Y en la mayoría de las sociedades occidentales, se transmite, implícita, la idea de que existe una verdad unívoca y objetiva, indiscutible, contra la que podemos constrastar todo para saber si es bueno/malo, verdadero/falso.
La des-gracia de todo esto, es que todo es relativo... nada es corregible o discutible, todo es válido, todo puede ser. La realidad es como una jalea sin forma propia que toma la forma del envase/mentalidad que la contenga/observe. Agotador.
A mi juicio, es por eso que muchas personas prefieren y escogen, de manera inconsciente, generalmente, paradigmas más estructurados o con más dogmas, entre ellos, las religiones.
Simplemente, visto a través de aquellos paradigmas, todo es más sencillo de entender.
La gracia de todo esto, o sea, de aplicar esta visión de plurirrealidad al resto de la vida, que dicho sea de paso, es el paradigma escogido por mí para explicar la realidad, y por lo tanto no pretendo convencer a nadie de que es La VERDAD, es que me permite ver las acciones de los demás como inscritas dentro de su propio paradigma, y no juzgarlas desde mi realidad particular como buenas/correctas o malas/incorrectas. Simplemente son.
Eso, por supuesto, cuando me acuerdo, porque es difícil sacudirse de encima la costumbre del paradigma impuesto a nosotros por la sociedad en que nos tocó vivir. Y en la mayoría de las sociedades occidentales, se transmite, implícita, la idea de que existe una verdad unívoca y objetiva, indiscutible, contra la que podemos constrastar todo para saber si es bueno/malo, verdadero/falso.
La des-gracia de todo esto, es que todo es relativo... nada es corregible o discutible, todo es válido, todo puede ser. La realidad es como una jalea sin forma propia que toma la forma del envase/mentalidad que la contenga/observe. Agotador.
A mi juicio, es por eso que muchas personas prefieren y escogen, de manera inconsciente, generalmente, paradigmas más estructurados o con más dogmas, entre ellos, las religiones.
Simplemente, visto a través de aquellos paradigmas, todo es más sencillo de entender.
aquí viene el sol
Here
Comes The Sun
(George Harrison)
Here comes the sun,
here comes the sun
And I say
it's all right
Little
darlin'
it's been a long cold
lonely winter
Little darlin'
it feels like years since it's
been here
Here comes the sun,
here comes the sun
And I say
it's all right
Little
darlin'
the smiles returning to
their faces
Little darlin'
it seems like years since it's
been here
Here comes the sun,
here comes the sun
And I say
it's all right
Sun, sun,
sun, here it comes
Little
darlin'
I feel the ice is slowly
meltin'
Little darlin'
it seems like years since it's
been clear
Here come the sun,
here comes the sun
And I say
it's all right
lunes, 1 de enero de 2007
disculpa abierta

Lo que me trae aquí ahora, pues, es precisamente, haber pasado todo este tiempo intentando alejarme física y moralmente de aquellos odiosos momentos de nuestras vidas.
Estoy lejos, distinta, mejor; soy feliz cada vez que sale el sol , aunque me cueste más cuando está gris. Estoy bien.
Pero tengo esta carga, y cuando te vi ayer, y escribías, tratando de dejar de aquel lado del umbral tu carga, pensé que si yo seguía arrastrando la mía después de tanto tiempo, espacio y sacudones, quizá me haría bien copiarte la técnica yo por una vez.
Estoy lejos, distinta, mejor; soy feliz cada vez que sale el sol , aunque me cueste más cuando está gris. Estoy bien.
Pero tengo esta carga, y cuando te vi ayer, y escribías, tratando de dejar de aquel lado del umbral tu carga, pensé que si yo seguía arrastrando la mía después de tanto tiempo, espacio y sacudones, quizá me haría bien copiarte la técnica yo por una vez.
Así que aquí está mi bulto desnudo, sin explicaciones ni justificaciones.
Perdóname.
Sé que te hice mal, y estuvo en mis manos no hacerlo. La responsabilidad y la culpa son mías, no las niego ni las esquivo.
Tienes todo el derecho de sentirte como quieras al respecto. Pero discúlpame. Necesito que me quites esta culpa para seguir andando.
No necesito decirlo, no es una carta para mí. Es para que la contestes, pues eso es lo que necesito, tu perdón, para poder, de una vez, dejarlo ir y enderezarme.
Estoy arrepentida, y me pesa.
¿Crees que podrás dejarme ir?
lunes, 16 de octubre de 2006
para no olvidar: autonestidad
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Es un trabajo hacia el interior, con uno mismo. No hay trucos ni secretos. Pero tampoco es fuerza de voluntad por sí sola, porque además hay que tener muy claro qué es lo que se siente, qué es lo que se quieres y por qué. No es "No, porque no". Lo importante es el razonamiento anterior al decir "no" cada vez que entran ganas, que es la fuerza de voluntad sola.
Lo primero es hacer una introspección, dejar de mentirse y asumir algunas verdades.
La primera: NO ME GUSTA. En realidad no es rico. Deja la boca seca y con mal gusto. Cuando se deja de hacerlo por unos días y luego se continúa, la primera vez siempre es desagradable, incluso a veces provoca hasta náusea. Pero una vez pasada la primera, las demás ya no molestan.
Una de esas veces, me encontré usando este razonamiento para forzarme a terminar el primero, a pesar de que no lo estaba disfrutando, para pasar al siguiente, a sabiendas de que implica volver a adquirir un hábito nefasto.
Hay que admitirlo: puede que se disfrute la parafernalia periférica, pero siendo honestos y objetivos, el acto en sí no es nada agradable.
Segunda, y corolario de la primera: EL HABITO GOBIERNA. Yo no decido cuándo hacerlo, la situación y la costumbre me llevan a ello. Asocio situaciones con el acto, y sin darme cuenta, luego ya no puedo estar en esas situaciones sin hacerlo. Por lo tanto, para dejarlo, tengo que tener bien presente que...
3o: UNO ES EL QUE MANDA. Esto puede sonar como una idiotez y una obviedad, pero uno no siempre está consciente de esto, y estarlo es más difícil de lo que parece. Es determinante.
Tener el derecho a la libertad es una cosa, saber ejercerlo es distinto.
Saludos a todos los que buscan la libertad dentro de sí mismos.
Lo primero es hacer una introspección, dejar de mentirse y asumir algunas verdades.
La primera: NO ME GUSTA. En realidad no es rico. Deja la boca seca y con mal gusto. Cuando se deja de hacerlo por unos días y luego se continúa, la primera vez siempre es desagradable, incluso a veces provoca hasta náusea. Pero una vez pasada la primera, las demás ya no molestan.
Una de esas veces, me encontré usando este razonamiento para forzarme a terminar el primero, a pesar de que no lo estaba disfrutando, para pasar al siguiente, a sabiendas de que implica volver a adquirir un hábito nefasto.
Hay que admitirlo: puede que se disfrute la parafernalia periférica, pero siendo honestos y objetivos, el acto en sí no es nada agradable.
Segunda, y corolario de la primera: EL HABITO GOBIERNA. Yo no decido cuándo hacerlo, la situación y la costumbre me llevan a ello. Asocio situaciones con el acto, y sin darme cuenta, luego ya no puedo estar en esas situaciones sin hacerlo. Por lo tanto, para dejarlo, tengo que tener bien presente que...
3o: UNO ES EL QUE MANDA. Esto puede sonar como una idiotez y una obviedad, pero uno no siempre está consciente de esto, y estarlo es más difícil de lo que parece. Es determinante.
Tener el derecho a la libertad es una cosa, saber ejercerlo es distinto.
Saludos a todos los que buscan la libertad dentro de sí mismos.
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